Santo Domingo
Hace cerca de 12 años que Juana Domínguez Solano, luego de una discusión
con su pareja, recogió los ajuares de la casa y se marchó, dejando sus
cuatro hijos al cuidado de su padre, y de cuyo paradero nunca
más volvieron a saber.
Ella no regresó nunca al hogar, ubicado en el kilometro cinco de la
Carretera Sánchez, en San Cristóbal, y hasta hoy, sus hijos mantienen la
esperanza de algún día volver a encontrarla.
Uno de ellos es Dino Pigen Solano, un recluso que guarda prisión por
feminicidio en la cárcel de Najayo, quien recientemente narró a Listín
Diario su vivencia y su arrepentimiento por el hecho cometido. No quiso
desaprovechar la oportunidad de pedir ayuda para lograr una publicación
que le permita encontrar a su madre.
Dice que la partida de su madre siempre le dejó una triste sensación de
abandono, pero que la misma ha ido creciendo fruto de la soledad que
encierra la prisión.
En el hogar materno, vive todavía Deyanira, la más pequeña de los
hermanos, y quien tenía 15 años cuando su madre se marchó. Ambos, uno
entrevistado en prisión y ella en su hogar, cuentan que su madre
trabajaba en la capital, pero que regresaba semanalmente a la casa.
Dicen que, luego de discutir con su padre, salió y regresó con un camión
a recoger los trastes del hogar y “hasta el sol de hoy”.
Deyanira dice que aunque no mantiene un contacto muy cercano con los
familiares de su madre, está segura de que ellos nunca han tenido
contacto con ella porque, incluso, murió su mamá y una hermana y ella no
apareció.
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Una foto de Juana Domínguez Solano que es conservada por sus hijos.