Los hermanos Orlando y Margarito Mateo Rodríguez y Leibelle Katherine
Batista Ozuna ubicaban a las féminas y les proponían viajes a El
Líbano, Guyana Inglesa, San Martín, Islas Turcos y Caicos, Curazao,
Aruba y Panamá, donde trabajarían como “bailarinas”.
Por la travesía, las mujeres debían pagar entre 25 mil y 30 mil pesos
en Dominicfana y otros mil 500 dólares tras su arribo a esas naciones,
donde eran explotadas sexualmente.