Niño emigró para curar enfermedad de su madre y murió en Texas


Gilberto Haroldo Ramos Juárez, de 11 años, hermano de Gilberto Francisco Ramos Juárez. AP/Luis Soto SAN JOSÉ DE LAS FLORES, GUATEMALA. Gilberto Ramos quería dejar su frío y remoto pueblo montañoso para viajar a Estados Unidos, trabajar y ganar dinero y pagarle un tratamiento contra la epilepsia que padece su madre.

Ella le rogó que no se fuera. "Mi hijo me decía que se iba para ayudarme a curar mi enfermedad, pero yo le decía no te vas hijo", dijo Cipriana Juárez Díaz entre lágrimas en una entrevista con The Associated Press. "Yo no quería que se fuera porque con él tenía yo consuelo".

Como no logró convencerlo, le puso un rosario blanco que le garantizara un viaje seguro a través de la frontera.

Un mes más tarde, su cuerpo, en descomposición, fue encontrado en el desierto de Texas. El niño ahora se ha convertido en un símbolo de los peligros que enfrentan un éxodo de menores solos que cruzan la frontera ilegalmente con Estados Unidos provenientes de Centroamérica.

Las autoridades dijeron el lunes que Gilberto, de 11 años, ha sido uno de los infantes más pequeños que murió cruzando ese desierto. Pero sus padres dijeron el martes que Gilberto tenía 15.

Explicaron que les había tomado varios años hacer el trámite del registro de su nacimiento debido a que viven en una remota aldea en las montañas del norte de Guatemala. Cuando lo hicieron, se olvidaron de la fecha de nacimiento de Gilberto así que lo registraron con el día en que nació su hermano menor.

"Era un buen hijo", dijo Juárez. "Que Diosito que me dé valor para poder soportar cuando él venga (el cadáver sea repatriado)".
El cuerpo del muchacho fue encontrado sin camisa. Probablemente murió de insolación, pero aún conservaba el rosario que su madre le había dado.